| Tzu
Chi misión médica |
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En un pueblo pequeño un hombre gime detrás de
una puerta entreabierta. Enfrente de él se sienta su
mujer, sin expresión alguna en su rostro, mientras
que un grupo de niños corren a su alrededor. ¿Cuánta
impotencia revela esta escena? Este tipo de escenas se veían
por todas partes durante la década del 70, cuando la
Maestra Cheng Yen viajaba por el sur de Taiwán visitando
a los pobres.
Si la cabecera de la familia fallecía
repentinamente, la carga entera de la familia recaía
en los hombros de la mujer y los niños no podían
recibir una educación adecuada. Toda clase de problemas
sociales podrían surgir a raíz de esto en
el futuro. La Maestra comprendió que la enfermedad
creaba la pobreza y que la pobreza creaba la enfermedad.
Ambas situaciones estaban unidas en un círculo vicioso,
lo cual no daba oportunidad para que la gente escapase,
especialmente en Hualien, donde los recursos eran escasos.
Cualquier enfermedad pequeña podía convertirse
en una mayor, y había pacientes que morían
en camino al hospital. Con la convicción de que todas
las vidas son iguales, la Maestra quería dedicarse
a atender a los enfermos en el este de Taiwán para
eliminar el problema de la pobreza. Por lo tanto, en 1979,
con la esperanza de extender el espíritu y la sabiduría
del Budismo eternamente, decidió construir un hospital.
Comenzando con nada, empezó a recaudar fondos. Hubo
períodos de obstáculos y retrasos, pero con
su incansable persistencia, muchas personas conmovidas por
su acción, se reunieron para formar un río
de amor. Desde la primera recaudación de fondos en
1979 hasta la inauguración del hospital en 1986,
ésta fue una época memorable.