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7 de septiembre, 2000
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La montaña de basura se ha desvanecido

Relatado por Tsai Yu-yun, Director de la oficina de cordinación de Tzu Chi en la República Dominicana

Todo lo que está en la foto, incluyendo los uniformes, artículos de papelería y mochilas, fueron donados por Tzu Chi.

Sabiendo que la basura es incomible, ¿cómo podríamos dejar que la gente la devore? Sabiendo que los niños deben recibir una educación adecuada, ¿ cómo podríamos dejar que pasen una niñez rodeada de basuras? Conscientes de esto, los miembros de Tzu Chi han construido una escuela y en el proceso han mejorado enormemente la condición de vida en La Romana.

La Escuela Primaria de Tzu Chi en La Romana, República Dominicana, fue oficialmente inaugurada el 5 de septiembre de 2000. Cientos de niños que anteriormente no habían recibido educación alguna, tampoco vestidos o ropas limpias, van felizmente a la escuela. Todos vestían uniformes nuevos de Tzu Chi y llevaban una mochila. Viendo estas caras llenas de alegría y con probabilidades para una vida mejor, mi corazón se llenó de una alegría indescriptible.

Viviendo en la montaña de basura

El 20 de septiembre de 1998, los huracanes Georges y Mitch azotaron América Central, dejando un saldo de 287 habitantes muertos, 65 desaparecidos, 280.000 viviendas destruidas, y 100.000 personas sin hogar.

El 5 de diciembre de 2000, voluntarios de Tzu Chi y doctores provenientes de los EEUU viajaron a la República Dominicana para distribuir víveres esenciales y para organizar clínicas gratuitas en beneficio de los damnificados.

He vivido en la República Dominicana por muchos años, pero el viaje me mostró un aspecto totalmente desconocido de este país. Al llegar a nuestro destino, un olor repugnante que provenía por doquier impregnaba repentinamente nuestro autobús. Delante de nosotros había un lugar totalmente cubierto de basura. Después me enteré que esta colina, en la localidad de La Romana, era donde los habitantes desechaban sus basuras. Alrededor del basural vivían miles de imigrantes ilegales haitianos, quienes sobrevivían a base de la basura.

Estas viviendas destartaladas fueron los refugios de los residentes que vivían en la vecindad del basural. Tzu Chi organizó clínicas gratuitas, y visitó cada familia para ofrecer ayuda.

En ese momento, un camión cargado de basura llegaba albasural perseguido por un denso enjambre de moscas. Las caras de la gente local se animaron al avistar el camión mientras que la mía se volvió horrorizada. La gente se arrimaba al camión, deseosos por encontrar comida alguna y cosas útiles, inclusive los cerdos y los perros---todo piel y hueso---cavaban frenéticamente con el afán de encontrar algún tesoro.

Este fue mi primer viaje a la "Montaña de basura" en La Romana y esta experiencia me ha dejado una impresión fuerte. Yo no podía creer que miles y miles de seres humanos vivían en condiciones tan inhumanas---viviendo rodeados de basuras, alimentándose de comidas desechadas por otros y vestiendo de ropas rescatadas del basural.

La Escuela Primaria Tzu Chi

El 26 de febrero de 1999, visité el basural nuevamente junto con el equipo de Tzu Chi encargado de las misiones de socorro para repartir vestimentas y alimentos donados por miembros de Tzu Chi provenientes del mundo entero.

El aire permanecía tan repugnante como antes. Casas destartaladas hechas de materiales rescatadas del basural dominaban la vista. Esta vez nos enteramos que había una sola escuela primaria en La Romana. La "escuela" consistía de un sólo cuarto. Éste no tenía techo, sin embargo, estaba colmado por 58 estudiantes. En esta aula poca iluminada, había un sólo diminuto pizarrón. Los estudiantes estaban obligados a tomar turnos para atender clases debida a la limitada capacidad. Muchos residentes expresaban, "Sería una maravilla si pudieramos tener una escuela aquí---entonces nuestros chicos no tendrían que recorrer siete millas para atender la escuela." Cuando nosotros transmitimos este deseo a la Maestra Cheng Yen, ella decidió construir en La Romana una escuela primaria. Para ella, la educaciónes la fundación del futuro de cada familia, cada sociedad y cada nación.

Las clínicas son organizadas cuatro veces al año. Los residentes se visten con sus mejores ropas y traen a la familia entera para ser atendidas por doctores o para recibir víveres esenciales.

Después de muchas negociaciones, el gobierno nos concedió un área de 302.5 metros cuadrados para la construcción de la escuela. El 17 de septiembre de 1999, se celebró la ansiada ceremonia de "poner la primera piedra". La construcción fue un proyecto monumental, hecha más difícil por una tierra desnivelada y una ubicación aislada. Otros desafíos incluyeron la falta de manos de obra y materiales de construcción. Pese a ellos, el amor y la dedicación conquistaron todos los problemas. Calambre, insolación y quemadura de sol no previnieron que los voluntarios participaran en la construcción. Finalmente la escuela fue finalizada el 4 de febrero de 2000.

Vida cambiada

Aunque la escuela tenga solamente una diminuta biblioteca, una oficina, dos baños y seis aulas, esta es la mayor escuela equipada del área.

Ahora La Romana no sólo tiene una escuela nueva, sino también un ambiente nuevo. El 20 de agosto de 2000, los voluntarios de Tzu Chi viajaron a La Romana para repartir nuevos uniformes de Tzu Chi. Aunque yo había estado ahí varias veces, esta vez me perdí porque el olor usual del antaño que siempre indicaba la ubicación del basural había desaparecido. El personal de seguridad del gobierno de la República Dominicana exclamó con incredulidad, "¿Cuándo se agrandaron los caminos tanto? ¿Dónde está el basural? ¿Cómo puede ser que tanto ha cambiado en poco tiempo?
Tzu Chi ha desplazado y limpiado toda la basura y ha convertido el lugar en un área residencial. Originalmente el área carecía de agua corriente y electricidad, pero ahora postes eléctricos han sido montados en el sitio. Viviendas originalmente construidas de basuras son ahora reemplazadas por aquellas hechas de cemento. Me conmovió mucho ver que tanta gente, anteriormente deprivada de muchas necesidades básicas, pueden vivir ahora una vida decente.

Nuevos uniformes, nuevas mochilas, y la nueva escuela hacen que los estudiantes florezcan con grandes sonrisas.

La inauguración de la escuela el 5 de septiembre, marcó el comienzo de la misión del desarrollo pedagógico en la República Dominicana. Nosotros proveeremos becas, promoveremos educación, ayudaremos a los estudiantes, y ofreceremos clínicas gratuitas regulares. El camino es arduo y largo, y todavía nos falta mucha tarea para hacer.


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