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28 de octubre, 2001
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Chinese Version
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La clínica gratuita Tzu Chi
en Antelope Valley
Para la clínica gratuita Tzu Chi
de Los Angeles, el servicio médico gratuito provisto
el 28 de octubre en Antelope Valley era un evento normal,
pero para la gente del lugar significaba mucho más.
En un área desolada en el medio
de la nada, 592 personas aparecieron. Algunos llegaron a caballo,
otros decidieron compartir el limitado espacio de un auto,
unos tomaron el autobús y otros simplemente caminaron.
Todo este empeño en asistir al evento, solo para no
perder esta oportunidad.
Lago Los Angeles, en Antelope Valley, está
ubicado aproximadamente 100 millas al norte de la ciudad de
Los Angeles, próximo al vasto desierto de Mojave. Geográficamente,
esta zona pertenece al Condado de Los Angeles, pero la calidad
de vida es diferente como la noche y el día. Los habitantes
del lugar consisten en su mayoría, de inmigrantes ilegales
provenientes de Méjico.
Gran parte de los habitantes locales carecen
de alguna forma de seguro médico y varios han raramente
visitado al dentista. Con el completo servicio medico y la
clínica móvil "Gran Amor", proporcionado
por la Asociación Médica Internacional Tzu Chi
(TIMA), residentes quedaron asombrados al notar que hay gente
al que sí les preocupa. Ellie Graham, una especialista
en planes médicos familiares en Comienzo Saludable
(una organización social local), contactó a
Tsu Chi para organizar el evento. Ella dijo: "La gente
sabe el valor de sus existencias. Saber que hay alguien que
se preocupa por ellos es un sentimiento agradable"
De hecho, no sólo los pacientes
estaban asombrados, también fue una sorpresa para doctores
locales quienes después ofrecieron gratuitamente sus
servicios en el evento. Previo al evento, Graham efectuó
varias llamadas telefónicas y repartió folletos,
con la esperanza de poder conseguir más dentistas locales
dispuestos a participar. La mayoría contestó
"Ellos no son mis pacientes." Graham envió
más de 100 cartas. Pero solo 5 dentistas aceptaron.
Un evento tal, con una clínica gratuita,
era el primero en el área. Los 5 voluntarios locales
nunca habían atendido a un evento así, y pensaban
que su trabajo consistía solo en repartir folletos
sobre la salud. Ellos aceptaron en participar sólo
porque cedieron a la persistencia de Graham, pero prometieron
quedarse solamente por una o dos horas.
Cuando los doctores locales llegaron al
evento, los voluntarios y el personal médico de Tzu
Chi ya habían comenzado a trabajar. Nuevo a todo esto,
los voluntarios observaron con asombro que la clínica
móvil tenía un equipo completo para odontólogos.
Esto los tomó de sorpresa y de inmediato comenzaron
a participar.
Asistencia dental fue el servicio más
requerido en la clínica. Varios padres trajeron a sus
niños, y algunas familias enteras asistieron para poder
aprovechar esta gran oportunidad. Las filas eran largas, pero
la gente prefería no comer que irse sin ver a un dentista,
porque no habían ido al dentista desde hace mucho tiempo
y/o no tenían forma para pagar a uno.
Una paciente fue atendida por una ginecóloga,
una doctora oriental, y finalmente por un dentista a las tres
de la tarde. Después ella dijo alegremente "Valió
la pena la espera. Mientras pueda ver a un doctor, ni tener
que esperar diez horas es una molestia." Esta persona
fue muy afortunada ya que muchos tuvieron que retirarse decepcionados
cuando el tiempo se acabó. TIMA está planeando
otro evento en el mismo lugar pero esta vez con un solo objetivo:
proveer atención dental.
Los dentistas locales se sintieron muy
conmovidos, al observar la gran cantidad de gente que necesitaban
de tales servicios y el empeño con el que más
de 100 Tzu Chi voluntarios y personal médico efectuaron
su trabajo. Dos de los dentistas eran padre e hijo. El padre
prometió quedarse por sólo un par de horas.
Cuando le recordaron que ya era tiempo de irse, él
contestó: "No puedo irme. Aún tengo muchos
pacientes que atender."
Melissa Nabors, una de los doctores locales,
fue una de aquellos que se quedaron hasta el último
momento. Ella quedó profundamente impresionada con
el completo equipo médico, los voluntarios, y la actitud
con que servían a la gente. Ella dijo también,
que la experiencia fue una rara inspiración para todo
ellos. Y finalmente agregó que con ayuda de los rumores,
más doctores participarán la próxima
vez que la clínica gratuita de Tzu Chi pasará
por el pueblo.